La pesadilla que no te esperabas al adquirir un pollito papillero

Es habitual la adquisición de papilleros de Agapornis o ninfas, con la intención de criarlas a mano desde los 18-25 días para que así tengan mayor cercanía con su cuidadores. Aunque este artículo se enfoca a estas pequeñas especies por ser las más habituales, el mismo problema es aplicable a papilleros de yacos, guacamayos, amazonas, cacatúas y otras aves.

Las vías para adquirirlos suelen ser las tiendas de animales, cada vez menos habituales, y la compra directa a criadores o “distribuidores” particulares, que compran en gran cantidad a criaderos de incluso otras ciudades o países y las venden localmente a través de internet. De esta última forma pollitos de 18-21 días emprenden viajes en cajas a través de las habituales empresas de transporte, incluso como “mercancías” y no como animales, lo cual hace que el manejo de estos sea incluso más traumático. Así, tras “12 horas” de viaje llegan al destino donde serán distribuidos como papilleros, estresados, deshidratados, inmunodeprimidos…

Tras este viaje y en los pocos días sucesivos, se venden la mayoría de los individuos, con buen aspecto y pidiendo comida. Coges el pollito que mas te gusta y te lo llevas a casa, aquí empiezan los problemas.

Inconsciente de lo que supone para un neonato el haber realizado un viaje, el que lo hayan cambiado de dieta en varias ocasiones seguidas (retirada de los padres, primeras papillas antes del viaje, nuevas papillas en el lugar de destino, y nueva papilla en casa, cada papilla normalmente de una marca distinta y en apenas 48 horas), y el haber perdido las defensas que sus padres les transmitían con la alimentación lleva a que estos pollitos empiecen a deteriorarse desarrollando infecciones secundarias bacterianas, por hongos o protozoos. Son pollitos que van perdiendo peso y hasta unos días después no manifiestan enfermedad.

Este proceso de deterioro crónico hace que sea muy difícil remontarlos, los primeros días con medicaciones parecen estancados, sin una mejoría evidente e incluso algunos pueden fallecer. Como no es posible de otra manera, estos pollitos requieren atención especializada y temprana, idealmente de forma preventiva.

Aún siendo papilleros de compra directa a un criador de cercanía, estos pueden igualmente enfermar, porque entre otros motivos es posible que se vendan inmediatamente sacados del nido y por tanto también sufren una situación de estrés a la que sumamos que la mayoría de las veces el comprador no es experto en su crianza y además los mantiene con temperaturas inadecuadas. Son los típicos papilleros que si no están enfermos, rechazan las primeras papillas al desconfiar de nosotros (se adaptan rápido). Lo recomendable si uno quiere adquirir un ave mascota, es adquirirla comiendo sola, criada por manos expertas y tutorizada por adultos de su especie de forma que aun siendo dóciles hayan aprendido los comportamientos de su especie y sean “conscientes” de que son aves y no personas.  Evidentemente estos individuos van a costar más, pues han requerido más atención y recursos en su crianza, pero tienes la garantía de tener aves mas equilibradas mentalmente y sanas.

Si a pesar de todo, te decantas por adquirir un papillero, al menos que sea con un compañero con el que crecer y habiéndote informado bien de todo. Llévalos recién comprados a un veterinario de aves para descartar enfermedades iniciales, y pésalos todos los días, no pueden permitirse el lujo de perder peso más de dos días seguidos.

 

 

 

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